Martes 5 de Mayo de 2026
Bai Xep
Me vuelvo a acostar tarde, liado con el blog. No hago caso a los despertadores y me levanto finalmente a las 9:30. Mis padres han salido a desayunar y están por ahí de paseo. Yo opto por el cafe 3×1 y me tomo dos, disdrutando de las vistas desde mi balcón. Finalmente salgo sobre las 10:30.


























Salgo con la matraquilla de resolver mi transporte desde Quy Nhon a Da Lat. Tal y como me esperaba, en la recepción del hotel no me resuelven nada. Ya estoy fuera de las rutas masivas de turistas así que aquí no funciona todo tan fluido… es el precio que hay que pagar, pero lo prefiero así…
De todos modos me da la dirección de la estación de autobuses. Estaba pendiente ver con mis padres que hacemos hoy, pero posponemos. Estamos en contacto, ellos van a seguir a su aire y vamos viendo.
La estación está a casi 40 minutos andando, con el calor que hace, ni lo dudo, cogeré un grab. En cualquier caso voy a empezar andando un rato, que me apetece. Por otra parte, lo mismo encuentro algun tipo de agencia. Busco en maps, parece que cerca hay algo, pero yo no lo veo. Le pregunto a la chica de un café, si sabe donde puedo reservar un viaje en bus o limousine a Da Lat. Le muesteo la estación que me dijo el del hotel, pero ella me indica otro sitio… no se porqué me da más confianza. Entender que toda esta comunicación es Google Translator mediante.
Llamo un Grab que me lleva hasta la dirección que me ha dado la chica. Es una oficina. Le muestro a un chico la pantalla con el texto en vietnamita de mi pregunta. Me señala a otra chica y repito la acción. Tenemos una larga conversación cada uno con su traductor. Le digo el destino, la fecha, que quiero que sea por la mañana. Ella me dice que a las 10, perfecto. Es un bus cama, me pregunta por el asiento no entiendo muy bien, pero quiero arriba, no abajo… lo de más supongo que no es relevante. Me dice que no me recoge en la oficina, me da una dirección, la cotejo con Google Maps, mostrándosela… afirma. Le pregunto que si el bus sale de alli, o pasa por allí. En mi experiencia es siempre más incomodo estar en medio de una carretera, no sabiendo si estas en el lugar adecuado o a que hora pasa la dichosa guagua. En este caso es justo así, porque el bus sale a las 7 desde otro lado y pasa por allí en torno a esa hora. Me dice que con que esté a las 10 es suficiente. Pa’lante!
Sobre las 12:00 salgo de allí contento… más tranquilo… se va acercando el final y hay que hilar fino, que un traspie a 700 km de tu primer vuelo de regreso puede liarlo todo mucho. Bajo caminando hasta la estación que me había dicho el otro, más que nada por tenerla ubicada. Me apetece seguir caminando y decido cruzar la ciudad de sur a norte. Me meto más de 2 horas caminando. La primera parte bien, con aire fresco (se ha nublado un poco) y en calles con sombra. Pero en la parte norte, donde pensaba que podría haber más playas, me encuentro con toda la zona portuaria y avenidas sin edificios ni sombras… me como una turra al sol de las guapas. Termino por cerrar el círculo y bajar de nuevo hacia el sur, hasta finalmente dar con la playa.
La playa es un playón de 5 km, y con sol, se pone guapa y le salen los colores… He tardado en sacar el paraguas, debí hacerlo antes. La playa es un playón, pero no hay ni dios… aquí lo tienen claro… la playa se llena en torno a las 6:30 de la mañana y dura así una hora y poco. Luego no hay ni dios porque no hay turistas occidentales, solo he visto unos 10 desde que llegué. Al atardecer se vuelve a llenar hasta que anochece. Con la que me ha caído no estoy como para tumbarme en la arena, pero más adelante hay varios cafés, de estética lunge/chill out… cojines, sombrillas y tumbonas.
Creo que ha llegado la hora de parar. Me refugio a la sombra en uno de esos. Me bebo una cerveza de un trago y pido otra que disfruto con más calma. Debo comer algo, pero no demasiado por si nos marcamos otro homenaje marino esta noche. Opto por unas salchichas, ya que la oferta es nula. Termino cogiendo una tumbona que nadie me cobra… será gratis para los clientes? y a la sombra de la sombrilla me pido un zumo de maracuyá, me doy un baño y luego cae una siesta buena…
Son en torno a las 14:00 cuando resuellan mis padres que llevan un rato en el hotel descansando. Van a ir al centeo comercial que vi junto a la estación de autobuses. Les mando fotos de donde estoy… no creo que haya sitio mejor que a la sombra frente al mar en un playón para mi solo… Les digo que se vengan o que podemos ir a Bai Xep, pero se entretienen por allí hasta las 16:00. Yo he vuelto al hotel a esperarlos, y en cuanto llegan en un grab que les mando a recogerlos, nos vamos en otro Grab a Bai Xep. Antes de llegar le pregunto (via translator) si cree que después de cenar nos puede costar llamar a un Grab… mueve la cabeza, expresando duda, e inmediatamente me da su tarjeta. Perfect!
Son casi 20 minutos por la costa. La idea es pasar allí la tarde, darnos un bañito y luego cenar mar a pie de mar. Es una calita que he leido que tiene su encanto, en contraste con Quy Nhon y sus dimensiones. Al anochecer las mujeres del lugar montan los braseros en plena playa y te puedes comer lo que quieras… lo tienen todo en barreños como bañeras… quieres una ballena? a la brasa, o en salsa de ajo?
Al llegar, nos deja en la carretera y bajamos por un sendero, lleno de recovecos y requiebros. Bien podría estar en cualquier pueblito de pescadores de Canarias… estas poblaciones deben de tener algun ADN común ya que todas son un caos y un laberinto de callejuelas estrechas. Nos asomamos a la cala que mira a Quy Nhon, en la que tienen todas sus barcazas. El perfil de Quy Nhon es el de un baby Benidorm. Desandamos y vamos a la otra cala. Es recogida, tiene su aquel, pero tampoco es nada del otro mundo… es bonita y agradable, y no es una mole urbana, lo cual como contraste se agradece.
Pasamos por los puestos de pescado y sus bañeras de bichos mil, vivitos y coleando. Buscamos sitio en la arena y al agua pato. La temperatura es la misma, por suerte no llega a estar demasiado caliente y aun refresca un poquito, lo cual se agradece. Tras media hora de baño, salimos y con calma nos secamos antes de sentarnos en la terraza del Heaven, un hostal coqueto a tomar una birra, haciendo tiempo para cenar.
Mis padres están encantados. Últimamente veo a mi padre disfrutar incluso aun más. Le encanta el país, poder estar a pie de playa tomando una cerveza cómodamente, sin multitudes… aunque también, desde un punto de vista pragmático, sentir que con su poder adquisitivo actual, aquí puede vivir plenamente… por ejemplo ha calculado que en el hotel en el que estamos, primera línea con vistas al mar, estar un mes le costaría menos de 600€… eso en Canarias no te da ni para pagar el apartamento una semana en verano. Poder comer pescado y marisco fresco (vivo hasta hace 4 minutos) por menos de lo que cuesta un menú en España… Desde que hemos tocado costa y ha visto como va esto, ha dicho: no pienso volver a tomar sopa (pho)…. yo me parto…
Después de la cerveza cambiamos de sitio para cenar. Dudamos si sobre la arena, o encima, en mesas rectas… vamos arriba. Brujuleamos mirando el surtido de bichos. Tengo que reconocer que siento un poco de pena… se que mi programación es ser un omnívoro… pero me encantaría poder disfrutar de la comida sin que ello implicara que esos bichillos vayan a morir para alimentarme a mí… tontunas que no me impiden elegir con mi madre una langosta, 6 langostinos tigre, medio kilo de unas almejas king size y un pez como el de la playa de An Bang, que tanto nos gustó. Todo a la brasa menos las almejas que las pedimos al vapor.
Apenas nos da tiempo de empezar a tomarnos la cerveza y llega todo menos el pescado. Langostinos braseaditos, buenísimos, pero nada que cualquiera no haya comido alguna vez. La langosta a la brasa millones de veces mejor que el pringue de Hoi An y las almejas… bfff… en un caldo que es el del herbido en lemon grass y otra hierba tipo toronjil… no solo me las disfruto por grandes, carnosas y sabrosas, es que me bebo todo el caldo a cucharadas… y finalmente el pescaooo… sabrosísimo, carne suave y con grasa suficiente como para quedar jugoso a la brasa… mis padres y yo damos palmas con las orejas…
Pagamos (no llega a 15 € por cabeza) y poco después nos vamos. No tengo muy claro que tal va a funcionar el Grab y no he querido dilatar la velada. Los Grab como los taxis, es fácil pillarlos en ciudad, e incluso pedirles que te hagan una carrera larga, que se aleje del núcleo urbano. Pero estando alejado y de noche… uhmm… no sé. Por eso mismo le pregunté al que nos trajo y por suerte nos dejo su tarjeta, ya que al salir pido un Grab y se mete un rato largo, sin que ningún conductor se decida… después de más de 10 minutos, cojo la tarjeta del taxista y le escribo por WhatsApp. Me dice que está liado, pero puede avisar a un colega. Le pregunto precio y es casi el mismo que el de ida, le doy el ok, me dice que tardará unos 20 minutos.
Mientras tanto esperamos en la carretera, sentados en una especie de parada de guaguas. Estoy cansado. Mi madre no para de hablar ni debajo del agua. Piensa en voz alta, revisando mentalmente mil cosas que ha visto y conexiones mil, y mil conjeturas y especulaciones mil… lo cierto es que gracias a eso no hay una espera en silencio sepulcral…
Estaba la mamma conjeturando con las opciones posibles si no llegaba el taxi, cuando el taxi aparece… la matrícula es la que me mandó por WhatsApp su colega… todo correcto, en marcha! Llegamos sobre las 21:30. Mis padres se van directos al cuarto y yo me quedo en el exterior del hotel tomando algo mientras redacto todo esto. Sobre las 23:30 me subo a la habitación, me doy una ducha y salgo al balcón más bonito que he tenido en mi vida, a rematar la faena. Ahora mismo son las 00:30, lo dejo aquí, y me meto en la cama del tirón, que el cuerpo me pide cama…
La luna en lo alto, se refleja sobre el mar, el Pacífico, que tengo frente a mi, mientras la ciudad cae en el letargo de la noche, es tan placentero que me cuesta irme a la cama… pero tendré que despedirme aquí…
… dulces sueños vampirillos, y demás seres de la noche…