Viernes 8 de Mayo de 2026

KK de civeta

No puse despertador, con la clara intención de levantarme cuando el cuerpo dijera ok. Anoche sentí un profundo cansancio. A las 22:00 el cuerpo me estaba pidiendo cama y el entorno tranquilo también era propicio. Me volví al hostel y traté de sentarme en las zonas comunes a relajarme un poco y terminar de escribir, pero pronto sentí la avidez de los mosquitos por mi golosa sangre y decidí que eran demasiadas señales… a las 23:00 ya había apagado la luz.

Tal vez por ello, el cierre del relato de ayer fue un tanto directo, cuando en realidad tenía ganas de desarrollar un poco las primeras impresiones. Me gusta Da Lat! Es posible que estas impresiones no dependan únicamente de como es en realidad Da Lat… son muchos años viviendo dentro de mi cabeza y he aprendido a diferenciar, con cierta objetividad, lo que siento de lo real… 

En gran medida, lo que siento es el placer motivado por el cambio… Es algo en lo que ya he pensado muchas veces… si por vueltas de la vida, pudiese viajar sin parar, intercalaría salvaje con urbano, montaña con mar, calor con frío, ritmo rápido con lento… Nuestro cerebro se aburre rápido (al menos el mío) cuando entramos en rutina… perdemos la capacidad de sorpresa y todo se va aplanando, dejamos de percibir matices… y entonces, gran parte del regalo que implica viajar, deja de tener sentido… Tengo la impresión de que el límite ante lo uniforme está entre 3 y 4 semanas…

Pero lo real está ahí fuera. Da Lat está muy bien, se agradece el cambio radical de clima, estar a 20ti pocos grados… es zona de montaña, aunque más bien meseta, con amplias colinas/valles, y sin gran desnivel entre ellos. Hay mucho pinar, y otro orden y concierto, en comparación con las poblaciones costeras (este es otro melón por abrir: orden y caos, patrones globales que diferencian poblaciones de costa y montaña… lo dejo para el próximo paper ; )

Pero bueno… el tema es que ni las ganas de ir al baño me sacan de la cama hasta las 10:30. Son casi 12 horas de sueño. En 24 días creo que es el segundo día que duermo más de 7 horas. No tengo hervidor en el cuarto… aun así, estoy tan zumbado, que abro la bolsita de café 3×1 y me quedo mirando alrededor, tal vez esperando que de una lámpara mágica salga un duendecillo y termine el café por mi…

Aterrizo mentalmente. Este hostel es muy simple, pero acojedor, y tiene cocina común. Me bajo con la bolsita de café abierta como un zumbado. El de recepción sale a mi rescate y me da un vaso y me indica como servirme agua caliente del dispensador. Gracias!

Caffeine… it’s coming… it’s starting to flow through my veins… Tenía un par de propuestas de ruta para este día libre, que había ido preparando con IAs varias. Alguna de ellas son visitas que están a más de media hora… los Grabs son un vicio, te permiten comerte una ciudad enorme sin hacer caminatas interminables por zonas sin interés, por euro y pico el trayecto… pero no van tan bien en cuanto sales a zonas rurales… te pueden llevar… pero luego volver puede ser complicado. Consulto mi plan traducido al vietnamita, con el chico de recepción… Básicamente me dice que ok, me alerta de la hora de cierre para volver y de que a medio día cierran hasta la una… por desgracia esto último no lo pillé hasta llegar…

En lo que me tomo el café, consulto esto con el del hostal, y trabo conversión con otro lonely traveller… lo mismo se apunta… le cuento, pero el acaba de llegar en bus nocturno y está esperando a hacer el check-in, después de lo cual quiere descansar un poco. Le cuento sobre el tour que voy a hacer mañana y me dice que no le interesan los tours… lo entiendo le digo, tiene pinta de viajero, seguramente pillará una moto y lo hara por su cuenta… indudablemente es la mejor manera de viajar… a ver si a la vuelta me saco de una p*ta vez el carnet de moto.

Teleférico, Trúc Lâm y lago Tuyền Lâm:

Sobre la marcha salgo y pillo grab hasta el teleférico. Llego a las 11:55, es un poco confuso el acceso, ya que todo parece conducirme a su buffet. Termino dando con las taquillas. Pregunto y me dicen que hasta la s 13:00 está cerrado… vaya… lo que me decía el del hostal y no llegué a entender. Los carteles siguen gritándome que vaya al buffet… why not?

Subo. Me explican. La idea es la siguiente: el buffet apenas vale 2€, eso cubre el buffet hot spot, olla caliente, con caldos y especias donde vuelcas todo, lo dejas cocer un minuto o dos y lo sacas. Si quieres carnes, puedes elegir, pero va a parte. Paso de pollo y marisco, el cerdo es bien rico aqui (últimamente lo rechazo en España), y luego creo leer algo como Pork Baby… buahhh… genial, cochinillo… pido eso, en total  no llega a 6€, entre el buffet base y el extra.

Me voy a la zona del buffet, esto parece un puesto de mercado, lleno de hojas y verduras de todo tipo. Ni se cuales son, si se como saben, pero soy hijo de mis padres y tengo la suerte de tener el paladar bien educado, me encanta la verdura, a ser posible al dente. Cojo todo tipo de hierbajos, también hay salsas, que van del picantito al puñetero.

Me vuelvo a la mesa con la cesta de la compra… cualquiera diría que le voy a dar de comer a un conejo… Como suele ocurrir en estas situaciones, te montas tu película… vamos a ver, supongo que esto lo cojo y lo meto aquí… llevará todo el mismo tiempo? … vaya… y ahora como lo saco? … jeje… a donde fueres, hay que viajar sin prejuicios, ni sentido de la vergüenza… y siempre mu atento a lo que vieres… tarde o temprano vas a hacer el ridículo, así que mejor poner cara de tonto y solicitar ayuda… lo harán encantado… ellos tendrán algo divertido que contar al llegar a casa.

Tan bien comido salgo, que ya sé que hoy ni cenaré, y justo son las 13:00 asi que a taquilla. En nada estoy colgando de un cable en una cabina en la que apenas caben 6 perosnas, pero como hay tan poca gente, nos van metiendo por grupos y yo voy solo.

El paisaje es el comentaba al inicio. Lo curios es que hay una zona (a mi izquierda) totalmente urbanizada y la otra totalmente silvestre. Montes de pinares. Soy feliz sobrevolando pinares y riscos, antes de descender en dirección al monasterio.

El teleférico salva un par de kilómetros sobre el bosque de pinos hasta dejarte en Trúc Lâm, un monasterio zen aún vivo… aquí los monjes meditan, plantan y barren bajo la rama autóctona del budismo vietnamita, una escuela que arrancó en el siglo XIII cuando un rey decidió que reinar le aburría y se fue a meditar a la montaña. Más abajo está el lago Tuyền Lâm, embalsado hace cincuenta años sobre los torrentes que bajan de la sierra Lang Biang. Pinos, agua, niebla baja por la tarde… uno de esos pocos sitios del país donde la calma no parece de postureo.

Recorro todo extasiado… es bonito… es pura paz… no hay apenas gente. Voy bajando hasta el lago… a cada poco hay templetes de respiro. En algunos hay una pareja, en silencio, disfrutando el momento. Algunas parecen padre mayor e hija… me pregunto por sus dinámicas… Tal vez la hija traiga a su padre este remanso de paz todos los dias… quien sabe… cada persona con la que me cruzo tiene una vida… absolutamente ajena a la mía y mis preocupaciones… del mismo modo que nos parece un relato novelado, cuando leemos desde España, que aqui han muerto 1000 personas… resulta tan distante y ajeno que fácilmente puedes leer una noticia así y pasar a otra cosa… pero cada ser con el que me cruzo tiene una vida como la mía… ha sufrido en su niñez, ha tenido mal de amores y suspira por una vida mejor… todos y cada uno de ellos… Mientras yo me miro el ombligo, todos cuanto me rodean sufren y padecen, lloran de alegría y/o son los seres más felices del universo, como tú y yo… durante un momento… una vida…

Al llegar junto al lago saco fotos y paseo un rato. Pensaba que tendría que deshacer el camino, pero junto al lago hay una carretera. Pruebo a ver con Grab. Ok! Perfecto!  En nada estoy rumbo a los cafetales de Mê Linh.

Đà Lạt es el corazón cafetero de Vietnam, segundo productor mundial. A 1.500 metros, esta meseta es de las pocas zonas del país donde prospera la arábica… el resto es robusta, más amargo y barato. Lo trajeron los franceses a finales del XIX y de ahí no se ha movido. Mê Linh es una de tantas fincas que abrieron al turista en la última década: cata, finca, vistas al valle, hamacas y el inevitable cà phê chồn, el famoso café de civeta.

La idea original tiene su gracia: el bicho, un mamífero nocturno, come las cerezas maduras, las fermenta en el estómago y las suelta enteras… de ahí sale un café distinto. El problema es que la demanda disparó el negocio, y casi todo el chồn que hoy se vende sale de civetas enjauladas y atiborradas a la fuerza, del mismo modo que ocurre en Francia con los gansos y el pate… muchos colectivos   llevan años denunciándo estas condiciones. Existe la versión silvestre, recogida del suelo del bosque, pero distinguirla en una finca turística es casi imposible.

Al llegar, el conductor del grab me dice que si quiere me espera… le contesto que es posible que este un par de horas, que si va a esperar tanto… me dice sin dudar que sí… ha sido un viaje de casi 30 km, para mi no llega a 10€, para él, si encadena 2 viajes, tiene hecha la semana, o el mes… yo pensaba volver en bus, porque era más fácil volver que ir, pero me siento obligado a decirle que sí… es un chaval simpático… no puedo evitarlo…

Paso 2 horas allí dentro. No se como describirlo… Para empezar me tomo el café más caro del mundo. No podría hacer menos. Tomo un cafe que un civeta de las palmeras, un tipo de comadreja, ha comido y las enzimas de su tripita ha prepocesado convenientemente. Ni me preocupa el proceso, ni le doy relevacia. Soy cafeinomano, no tengo un paladae educado como para decir si esta mejor o peor. Aquí me cuesta 6€, 

Por un lado es una plantación en toda regla, paisaje precioso. Por otra parte es la madre de todas las horteradas posibles. Ainss… y es que todos estos asiáticos tienen una serie de puntos en comun, independientemente del país. Debe ser por la cantidad de azúcar que toman, que son todos melosos, melifluos y glucemicamente romanticos. Pero es que además el punto kitsch, no es esperpento, es estilo natural…

Lo del kitsch aquí no es concesión al turista… es un género propio. Los vietnamitas hasta tienen su palabra, sống ảo, «vivir en virtual»: toda esa cultura del selfie con flores gigantes, corazones de neón y columpios al vacío. Cualquier rincón fotogénico acaba sembrado de hot spots y atrezzo melifluo… los findes con chicas de áo dài posando como en su propia boda. Lo recargado aquí no es vergonzoso… es aspiracional… la sensación es de vergüenza ajena… pero lo único ajeno aquí es mi opinión….

Recorro el cafetal de un lado a otro. No puedo dejar de sucumbir a los hot spots…. me saco fotos mil haciendo corazoncitos con mis dedos en todos ellos… como ellos… Fotos del cafetal, del café en rama… fotos… fotos. En un momento dado doy con un grupo guiado y lo sigo hasta llegar a la zona donde tiene las civetas. Al parecer uno de los motivos por los que es tan caro este café, es porque solo lo comen entre diciembre y febrero…

Saturarado de tonterías me vuelvo dos horas después al aparcamiento donde se quedó mi grab. Tengo un dilema, es la primera vez que voy a coger un grab sin llamarlo deañsde la app. Antes de acercarme, consulto al par de IAs. No me lo pintan bien, no hay una forma de gestionar mediante la app. Preparo una traducción donde le pregunto el precio y la manera de realizar la gestión. Me dice que haga con la app simulacro de viaje, y que el me cobra eso. Me sale más económico que la ida.

Le he pedido que me lleve más lejos de donde está mi hostal para recorrer y reconocer aun más la zona. Son las 17:15 cuando me deja. Estoy tentado de quedarme ya en un sitio con buena pinta para echarme unas cervezas y cenar, pero la tarde está tan bonita que me veo obligado a seguir caminando hasta la plaza central. 

La zona es tremendamente fotogénica. Por un lado está el lago, por otro las construcciones de cristal. Me arrebata, es la hora de oro, aquello es bonito y aprovecho todo lo que puedo.

Le sigue paseo junto al lago hasta dar con un café sobre el mismo. Me hago con una mesa frente al lago, en una de las zonas con mayor movimiento y ahí me planto. Empiezo a escribir y paso unas horas disfrutando del momento. En torno a las 22:30 cojo rumbo al hostal, y según llego me acoplo un rato en la terraza, para acabar el relato.

Mañana me recogen a las 8:15. Puede que me equivoque, pero es bastante posible que el tour de mañana sea bastante genuino… Hasta entonces…

… buenas noches y dulces sueños!!!

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