Sábado 25 de Abril de 2026
Recorriendo Ninh Binh
Antes de que suene mi despertador a las 8:00, el otro despertador, mi madre, me llama sobre las 7:35 para decirme que están desayunando. De un salto salgo de la cama me visto y salgo. Veo que los del homestay han puesto una silla más en la mesa de mis padres así que me siento allí. Pido tortilla, que me sirven con tomate y pepino, una baguette de palmo y pico, un zumo, y el café… servido!




































Me tomo otro café con mi piti. Es un rollo estos paises donde, o hay un vacío legal en el uso y está prohibida la venta de IQOS o vaers, como aquí, o directamente está penalizado con incluso penas de carcel, como en Tailandia. Llevo ya casi 10 años con IQOS, y saludable no será, pero volver a los 2 paquetes de Marlboro, lo es menos. Algún día espero volver a quitarme es p*to vicio este, pero mientras tanto, son cosas que me complican la vida. Por suerte pude pillar un vaper (extraperlo?) en Hanoi y eso me vale para dar catadas pirata en los dormitorios o algún transporte largo…
Poco después de las 8:30 pasa el taxita a recogernos. Por unos 40€ en total, podré hacer una ronda por toda la zona para que la vean mis padres. Con Sai, por 6€ teníamos una moto por un día, pero tampoco es una ruina entre 3. La ruta la acordé con el chico del homestay anoche, pero no deja de ser todo lo habitual.
Para empezar vamos hasta lo más alejado, Bai Dinh. El complejo de la Pagoda Bai Dinh es un lugar que combina la espiritualidad con la arquitectura monumental en un entorno natural rodeado de lagos y formaciones calizas. Es el centro budista más grande de Vietnam y uno de los más importantes del sudeste asiático. Hay una zona más antigua y otra más reciente.
El taxista nos lleva hasta el área de la Pagoda Nueva. Esta zona monumental ha sido construida hace poco más de 20 años y se ha hecho todo a gran escala. Con amplios jardines, que separan los distintos puntos de interés, lo que obliga al visitante a pagar con el ticket, el uso de los cochecitos eléctricos que van haciendo la ruta continuamente.
Para poder hacer la ruta que tenemos prevista, tenemos sólo 2 horas y media para realizar la visita, que por otra parte se acerca más a un parque temático que a otra cosa. Es bonito, es agrable de pasear, hay sitios con buenas vistas y es un centro de culto de importancia, pero no busques piedra vieja.
Vemos la estatua de bronce dorado más grande de Asia (como siempre, todos tiene al más grande). Un templo dedicado al original buda Sidharta. Una zona con vista al valle, donde nos ponen los pies en remojo en agua caliente y hacemos parte de un sendero que sube a una colina antes de dar media vuelta e ir a ver la Gran Estupa, de 13 pisos que puedes subir en ascensor para ver todo el terreno circundante. Después de eso tenemos que irnos para no retrasarnos demasiado. Atrás nos queda la Torre de la Campana y alguna cosa más… suficiente…
Nuestra siguente parada es Hoa Lu. Aqui estuvo la primera capital del Vietnam unificado, allá por el siglo X, cuando los reyes Dinh y Le eligieron este lugar no por casualidad, sino porque las montañas kársticas funcionaban casi como una muralla natural. Hoy queda poco de aquella capital antigua, pero el paisaje lo explica todo… templos bajos, piedra oscura, puertas solemnes y esas montañas verticales cerrando el horizonte como si todavía protegieran algo.
Sin embargo hoy no es el sitio solemne para visitar despacio de hace 2 años, ya que se aproximan las fiestas y está todo lleno de carpas y escenarios. Tenemos la suerte de ver en directo un ceremonial, antes de seguir visitando otros templos dispersos por la zona.
Al entrar nos hemos comido unos pinchos en los puestos y algo de fruta, de modo que cuando el taxista nos pregunta si vamos a comer le decimos que no. La idea es ir al anochecer a ponernos bien de pato asado!!! El taxista que es como es común, amable nos lleva hasta la siguente parada, Trang An.
Trang An es Ninh Binh en estado puro… montañas kársticas saliendo del agua, barcas lentas, cuevas bajas y templos escondidos entre la vegetación. Aquí el paisaje no se mira desde fuera, se atraviesa. Durante un par de horas largas la barca se cuela entre paredes de roca, lagunas silenciosas y túneles oscuros donde solo se oye el remo entrando en el agua. Es muy turístico, sí, pero cuando el ruido se queda atrás, Trang An conserva algo muy especial… esa sensación de estar navegando por un Vietnam antiguo, donde la naturaleza todavía manda.
Les compro las entradas a mis padres, no tengo interés en repetirlo. Me gustó, no me arrepiento… pero aquella tarde de agosto me iba quedando dormido… en ese estado de sopor que tienes las pestañas pegadas, las abres y se cierran solas… 3 horas a la solaja, con la humedad del río circundante pueden sumir a cualquiera en el reino de Morfeo, hasta el fin de los tiempos. No me apetece repetir. Les compro las entradas los acompaño a la puerta y yo me voy buscando la fresca.
Encuentro un sitio junto al rio y aprovecho para montar las entradas de los últimos días… no me repito, ya saben… mi ritual. A la hora y media me llama mi madre que ya han terminado… Como que ya han terminado? Peros si dura casi 3 horas? Les digo que enseñen los tickets, que se les está pasando algo. No me vuelven a llamar… no news… goog news… Tengo todos los días montados en modo borrador a falta de publicar con sus fotos y todo y ya he empezado a redactar este día cuando me vuelven a llamar… ahora sí.
Salen derrotados, conozco la sensación… hoy casi no hemos comido… me dicen que necesitan un cafecito y picar algo. Les pido ubicación y les digo que me acerco a donde vayan. Pero se sientan en uno dentro del recinto… sin agobios, les espero fuera. Cuando aparecen, se les ve revividos… un café y un croissant obró el milagro. Bien contentos, pero al igual que yo, piensan que ha esta pelicula le sobraba una hora de metraje. Aviso al conductor por WhatsApp, y al poco aparece. Seguimos rumbo a Hang Mua.
Hang Mua, aunque el nombre hace referencia a la cueva que tiene en la base, realmente hemos venido para subir el peñazco en el que se encuentra, ya que su escalera de más de 500 escalones, de dura pendiente, lleva hasta uno de los miradores más conocidos de Ninh Binh. Desde arriba se ve el río Ngo Dong serpenteando entre arrozales y montañas kársticas, con Tam Coc extendiéndose entre ellas como un manto verde.
Compramos los tickets y seguimos la senda hasta la base. Por el camino voy flipando con el paisaje, que bonito… a parte de los arrozales hay una explanada inmensa cubierta de agua y flores de loto, sobre la que se han trazado sendas elevadas para poder disfrutarlo de cerca.
Siempre me he liado entre flores de loto y nenúfares… pero es facil, el nenufar tiene la hoja pegada a la superficie, con una mordida tipo pezuña, y la flor tampoco se eleva… mientras que en la flor de loto, el tallo y la flor se elevan sobre la superficie del agua.
Arrancamos la subida los 3, aunque mi madre dice a las claras que subirá un poco a su ritmo y luego bajará a esperarnos. Mi padre y yo subimos al tran tran, paso suave, con apenas pausas… que en forma está el cabrón! con sus 82 añitos casi tira igual de bien que yo! Llegamos a un punto en el que el camino se bifurca a dos picos uno más alto que el otro. Empezamos por el más bajo. Al llegar a arriba, el espacio es tan reducido y hay tanta gente que se forma un tapón del que tardamos al menos 5 minutos en salir y ponernos en posición de foto. Nos hacemos sendas fotos y salimos de aquella mermelada humana…
Bajamos hasta la bifurcación y mi padre empieza a buscar el móvil… uhmm… entre los dos registramos bolsillos, y riñonera y no parece estar… bfff… le damos vueltas al asunto, la ultima vez que lo tuvo concientemente en la mano fue después de la primera de las barcas en Trang An… podría estar allí… podría estar en donde tomaron luego el café… en el taxi… en la ventanilla de los tickets… o que lo tubiera mi madre… llamo a ver si lo oimos… el no lo tiene, desde luego, pero tampoco ha respondido mi madre… no pinta bien…
No nos rayamos… poco podemos hacer allá arriba, a ver que nos encontramos al bajar. De momento subimos al pico más alto… pega duro, pero lo importante no es la pendiente sino el paso… llegamos… Desde abajo parecía que había más espacio que en el anterior, pero no, está igual de masificado… lo peor es que la roca kárstica es súper abrasiva y encima forma cuchillos que pueden llegar a ser muy afilados.
El pico está en una cresta kárstica y caminar por allí es como hacerlo sobre el filo de un cuchillo rodeado de monos… se siente el peligro, se palpa… no veo que ocurra nada, y yo consigo mis fotos y salgo de allí usando pasos de escalada que creía olvidados… deberían hacer algo… allí va a ocurrir una tragedia cualquier día…
Después de las fotos bajamos muy ligeritos, adelantando gente… mi padre no se distancia ni un metro, en nada estamos abajo. Llamo a mi madre a su móvil y ahora si responde… bufff… pensamos mi padre y yo… mal rollo … Quedamos con mi madre a la entrada. Según nos acercamos mi padre le pregunta si tiene el móvil, a la par que yo llamo… suena en el bolso… bufff… que bien! Al parecer se quedo con el durante el lio del circuito de barcas en Trang An… respiramos alividados…
Buscamos al conductor, que en poco más de 15 minutos nos lleva hasta nuestro homestay. No hace falta pagarle ya que lo gestionan todo desde el homestay, pero si le damos propina, ya que salimos a las 8:30 y son casi las 18:30.
Me cambio sobre la marcha y con el bañador me acerco a donde mis padres… un chapuzón en la piscina? Venga! Me cojo una birra de la nevera y me zambullo… wow no está caliente, llega a resfrecar incluso. Al poco llegan mis padres y nos pasamos por lo menos 30 minutos en remojo… que bueno!
Al salir le pregunto a la dueña si tienen servicio de lavandería, me dice que sí, que si se la damos ahora la tiene lista para mañana por la tarde, perfecto! Nos duchamos y al salir a cenar/comer le dejamos nuestros paquetoness… este viaje no he lavado ni un calzoncillo… está claro que ya me he adentrado en la categoría de mochilero acomodado…
Poco antes de las 20:00 nos vamos a por nuestro pato! Donde ayer sin dudarlo, pero en vez de una ración, 2 (pato entero) y 2 ensaladas (flor de plátano y papaya verde). Nos ponemos como el kiko… hay hambre y está buenísimo todo… pero hemos comido tan poco que nos quedamos perfectos.
Durante la cena un chico en la mesa de al lado nos pregunta si somos españoles… él es de Barcelona, y está de año sabático en Australia. Tiene 18 años y se ha dado una escapada de 2 semanas a Vietnam. Entiendo que debe de ser de familia acomodada, pero él es majete y sensillo. Nos pasa la dirección de un sitio interesante, y yo mi alojamiento en Sapa. Acaba de cenar antes que nosotros y se despide amablemente… suerte!
Nosotros nos acercamos a la plaza a ver como las mujeres mayores, parecen preparar algún baile tradicional, seguramente para las fiestas que se aproximan la semana que viene. Mis padres se retiran, yo voy a por tabaco y compro un vaper (no estaban prohibidos?), una chocolatina y una Pepsi rara, con mucha lima, muy refrescante.
Cuando vuelvo al homestay son en torno a las 21:30. Me siento en la terraza a terminar el diario. Chateo un poco con Sai, ella llegó anoche a Marrakech… me resulta súper raro que yo este en Vietnam y ella en Marruecos. No pudo venir pues no le dieron el mes completo, pero sí unos dias, asi que se ha ido con su madre a celebrar su 50 cumpleaños en el desierto… justamente igual que cuando cumplió 25, aunque aquella vez fue en los campos de refugiados del pueblo saharaui.
Son las 23:30, voy a dejar el relato por hoy pues ya está bien. A ver si selecciono fotos y monto ahora y estaría totalmente al día con el blog… Mañana toca día tranquilo, paseitos, preparar siguientes pasos, etc. Lo dicho…
… buenas noches!!!