Viernes 1 de Mayo de 2026

Farolillos en salsa

Suena el despertador a las 7:15. Me levanto mejor de lo que pensaba, ya que anoche me puse a ver la tv y me dieron casi las 2. Lo tengo todo preparado, y anoche me duché, por lo que me visto y salgo a desayunar. Voy hasta la esquina y me pido un bun bo hue, especialdidad de la ciudad… incluye algo que sospecho que es sangre hecha gelatina y algunas bolas de carne diferentes. Me sienta genial. Luego voy al local de al lado y me pido 2 cafés, el primero super denso con leche condensada y el segundo con una crema/espuma muy densa y deliciosa.

Sobre las 8:30 me llaman mis padres, que ya están en la puerta del hotel. Llamo a un grab para que los recoja y los lleve a la estación de trenes. Mientras me acabo mi segundo café, observo como llega el taxi y se los lleva desde la app. Luego subo, recojo mis cosas y salgo nuevamente. Ya han llegado ellos, me toca a mi. En menos de 20 minutos estoy en la estación con ellos. Son pasadas las 9:00 y el tren sale a las 9:40.

Esperamos tranquilamente, pregunto varias veces y ya tengo claro cual es el vagón y por donde accedemos, no tiene ciencia. Apenas 10 minutos antes abren las puertas y salimos al andén. Cuando llega el tren ya estamos a la altura adecuada para acceder a nuestro vagón, dejamos que salga todo el mundo y entramos buscando nuestros sitios.

Es un vagón cama, y al entrar en nuestro camarote me choca porque, veo cosas como si estuviese ocupado, pero no… es basura de anteriores ocupantes. La verdad es que está aquello un tanto guarro. Nos acoplamos como nos cuadra, hasta que vamos haceindonos a él. Mi madre incluso se tumba tratando de dar una cabezadita.

Hablamos un rato de como organizar los días, debemos tenerlo claro, porque ahora si que debemos comprar los billetes para Ho Chi Minh City y de ahi a Bangkok. Parece que es probable que aun sigamos una semanita juntos. Salgo un par de veces a la zona entre vagones a fumar. Otros ratos los paso sacando fotos de la costa desde las ventanas del padillo. La verdad es que el trayecto es bonito, pero tal vez no tanto como había leído. 

La duración no llega a 3 horas a Da Nang. Nosotros tenemos que llegar a Hoi An, pero el tren no para allí y aun no tenemos como hacerlo, pero a priori no me preocupa. Casualmente me escriben del Hostel de Hoi An ofreciendonos transpote, que a que hora llegamos. Le mando foto de billete, me dicen que por unos 11€ nos mandan un taxi para cubir los 100 y algo kilómetros que nos faltan. Pues fantástico, no me complico.

Al llegar nos avisa el revisor, salinos  vamos al baño y con las mismas al taxi. Los 3 caemos muertos y hacemos la hora y poco casi entera durmiendo. Cuando nos damos cuenta ya estamos en nuestro nuevo hogar… está bien bonito y por menos de 20€ persona/noche. Nos sirven un zumitos y hacemos el check-in. La habitación es perfecta para mi, con balconcito para echarme los pitis y una neverita, pero es que en general está muy bien, acojedora, bien equipada y limpia.

Sobre las 13:45 estamos en la calle. Hace una calorina fina… hoy está el día despejado, tal vez el que más. Acabamos de llegar y es muy tentador ponernos a pasear y curiosear, pero debemos comer, pronto… he mirado varios y hago ruta pasando por algunas zonas típicas como el puente japones o el canal con todos los locales abiertos hacia el río, que luego, al atardecer, encenderan sus farolillos, creando esa estampa tan conocida de Hoi An.

Nos sorprende porque está todo muy muerto. Es cierto que es medio día y pega el sol. Pasamos por uno de los que había visto, vale no esta mal, barato no es… el siguiente no esta lejos, nos acercamos a ver… no hay nadie… pero no le damos más vueltas…

Unas cervecitas para arrancar y un combo numero 3, parece bien surtido… van trayendo cosas: verduritas, una vandeja con carne asada y verduras para prepararnos los rollitos y mojar en su salsa, almejas, calamares en una especie de encebollado, gambas en salsa, arroz… vamos coniendo. Está todo muy rico, casi hubiera sido suficiente… luego venen 2 langostas abiertas a la mitad, cubiertas de una salsa de ajo y mantequilla… luego 2 cangrejos, y por último una bandeja de ostras con una salsa por encima…

Lo cierto es que no me convence la manera en la que preparan esto. Deben hervirlo en agua sin sal, porque las carnes están sosas, luego sí, le ponen las salsas, pero por muy sabrosas que estén lo dicho, el producto no se siente sabroso, y encima menudo lio con las salsas…

Acabamos pringados de tal manera que en algún momento me da hasta vergüenza, cuando una pareja de rusos se sienta junto a nosotros. Langostinos, langostas y cangrejos llegan sin apenas cortes… tenemos un cascanueces y todo está servido en salsas tipo sofrito. Ya es trabajoso comer un cangrejo o una langosta, si además todo está recubierto en salsa, la manipulación es un infierno y el pringue es épico. Yo termino con las manos de jugos, salsas y demás materia orgánica casi hasta el codo.

Salimos de allí casi a las 16:00. Lorenzo ha aflojado un poco, pero no lo suficiente, al sol pega. En seguida notamos que la ciudad está despertando, preparandose para el atarder, su cita diaria. Los puestitos de comida ambulante preparan sus viandas, los barqueros llaman a los viandantes, invitándolos a subir y pasear por el canal, los turistas van apareciendo, ya sea después de sus tours, su comida o su siesta. 

Visualmente es todo muy bonito y especial, diferente… pero tengo la sensación de que si golpeo con los nudillos todo sonará a carton de decorado… en algún momento debió ser genuino y especial, ahora me da sensación de receta sobreexplotada… pero es bonito. Recorremos parte de la isla del canal sobre la que estamos, volvemos al otro lado por el puente, damos con el mercado nocturno y lo recorremos… y gente y más gente y cada vez más y más… bufff… si que va a haber multitudes debido a los festivos..

Las calles son tipo boutique, siguiendo ese modelo que tanto vimos en china en otros viajes. Muy bonito, muy coqueto. Las casas si que me gustan… ese punto de casa adosada colonial, que en tanto se ve en algunas ciudades del Sudeste Asiático. Algunas son bastante viejas… preciosas…

Andamos y andamos, y a mi me empieza a superar aquello. El puente por el que antes cruzamos está rebosante de lado a lado. Mis padres dicen, parece Tenerife en Carnavales  y ya es decir… Ya se ha puesto el sol cuando nos retiramos, volviendo por una ruta alternativa a nuestro hogar, evitando multitudes. Poco antes de las 19:00 estamos entrando. Ninguno tiene mucha intención de salir luego, de echo nos despedimos sin hacer planes concretos para mañana. Llevo más de 2 semanas sin parar y necesito dormir y no hacer nada. Mis padres también, pero con la dinámica del diario, suelo dormir pocas horas…

Nos despedimos. Compro unas zerves y me subo. Duchita y al balcón a escribir. Me sienta genial estar en la terracita relajadamente. El cuarto es acojedor y la cama me llama a gritos. Lo dejo aquí que son las 21:40, a ver si no me lio y duermo hoy bien.

Chuc ngu ngon…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *