Viernes 17 de Abril de 2026

Dando pata

Anoche, de vuelta a mi nuevo hogar, me compré un bánh mì, un bocata callejero, muy popular en Vietnam, herencia de los franceses. También compré un cartón de tabaco y algo de cerveza, ya que tengo nevera. Al llegar me ducho y acondiciono un poco mis pertenecías, ya que las había soltado sin más, por las prisas de salir a por salir a por dinero. Subo a la azotea a echarme un piti, aunque me veo atrapado en un cuarto de lavado rodeado de rejas. Finalmente me voy a la cama y caigo como un cesto.

No sé ni como me he despertado porque los despertadores o no han sonado o no los he oido. Son casi las diez. Llamo a mi madre por WhatsApp, ellos están apunto de salir, les mando un pincho con mi ubicación por WhatsApp para que se acerquen hasta aquí. Yo mientras me preparo unos noodles que compré anoche. Al poco llegan. Mis padres no han desayunado, y como el café no lo perdonan, justo al lado nos tomamos los primeros… que ricos!

Echamos a andar tranquilamente. Mis padres parece que han descansado bien, y pese a que Hanoi es una locura a cualquier hora, el ambiente es menos opresivo por la mañana con su jaleo de tiendas, que a las 23:00 de la noche y su locura de bares. Parecen de buen humor.

Vamos hasta el lago Joaquín, pero mi padre quiere cambiar euros que ha traído muchos, así que nos desviamos hacia la calle de los joyeros, que esta cerca. Al entrar preguntamos el cambio y nos dicen que 30.600. No es ni bueno ni malo, es el oficial, seguro que podríamos pedir mucho más pero tampoco tengo otras referencias. Cambian 200 euros cada uno. Yo he traido poco, generalmente lo tengo sólo para emergencias, prefiero usar tarjetas como Revolut, Wise o N26.

Después de eso nos dirigimos hacia el lago a ritmo muy suave. Compro una vandeja con piña pelada, que nos sabe a gloria, nos hidrata y así le metemos algo al cuerpo. Paramos en el templo del lago, al que se accede por el puente de madera rojo. Les invito a entrar, yo me espero fuera… con verlo una vez es suficiente. Sai me acaba de escribir, se está levantando para ir al cole, aquí son casi las 12:00.

Bajamos por el lado este del lago y al llegar a la parte baja busco el cajero que me dijo ayer mi casero, que no cobra comisión (VP Bank) saco 200 del cajero con la Wise. Al terminar saco la cuenta… me ha salido un cambio equivalente a 30.800… algo mejor que en el joyero.

De allí vamos al palacio de la opera, está bonito, pero tampoco le paramos mucho asunto. Había pensado en coger allí el bus turístico, pero van a ser las 13:30, y mis padres tienen apenas un café en el cuerpo, si nos subimos al bus vamos a estar un buen rato. Tal vez sea mejor buscar donde comer…

Callejeamos un buen rato. Toda esa zona de ciudad nueva y bulevares no es la mejor para comer, por lo que vamos caminando al barrio francés a ver la catedral. En estos paises un edificio así resulta muy singular, pero lo cierto es que casi que lo más llamativo es la mugre negra que la cubre.

Esta es mejor zona para comer y al poco damos con un sitio sencillo para tomar el típico phở, la sopa nacional, sencilla pero deliciosa. La pedimos en todas sus variantes: fideos de arroz, trigo y soja, unas con pollo y otras con ternera. También pedimos unos rollitos y una ternera con verduras y arroz. Las sopas nos encantan a los tres, muy suaves, pero sabrosas. Casi que nos hubiera bastado con las sopas… el resto parece lo mismo pero en otro formato. De postre nos regalan un plátano (que aun habita en mi mochila… en qué estado estará?).

De allí nos vamos caminando a la calle del tren. Hacemos los 2 tramos en los que las vias van encajadas entre casas… les encanta… no es para menos, es muy singular. Son las 15:30, asi que no veremos pasar el tren, pero aún así nos paramos un rato en una terraza, a descansar y disfrutar del ambiente. Sobre las 16:00 nos volvemos a poner en marcha.

Mis padres están pensando en ir un ratito al hotel a descansar. Según Google Maps son 15 minutos, pero van tan despacio que tardamos casi 45. No es que no puedan ir más ligeros, es que van flipando con todo y cada vez que me doy la vuelta ya van 20 metros atrás. También es cierto que por no llevarlos por las mismas calles, voy por la parte alta de Old Quarter, donde están los distintos gremios. Finalmente llegamos al callejón en el que está su hotel.

Tengo la impresión de que pese a la llegada atropellada de ayer, hoy lo han disfrutado. En realidad este era un día de aclimatación, y sin embargo nos hemos caminado un buen cacho de ciudad. Les divierte la locura de la ciudad… los puestos por doquier (si coges 4 limones de tu árbol, te sientas frente a tu casa con los 4 limones, para venderlos)… el tráfico anárquico (ya han aprendido a lanzarse al mar de asfalto y surfear la ola de motos)… la construcción desvencijada y las marañas de cables eléctricos… mi padre me preguntaba cómo se aclarará un electricista para saber que cable seguir… soy de la opinión que si hay un problema ponen otro cable y listo… y así hemos llegado a esto… es una ciudad loca y vibrante… tan pronto pasa una mujer arrastrando un tubo de 15 metros por el suelo y entre toda la multitud, como los bares ponen o retiran las mesas de las terrazas que invaden el asfalto en la zona del «bia hoi» en función del paso de los coches patrulla… ese caos de intrínseco orden me sorprende… me recuerda en cierto modo a un hormiguero…

Me he despedido de mis padres junto a su hostal. Tal vez nos veamos luego, tal vez no. En breve empieza a anochecer y es mi rato de sentarme con una cerveza a escribir el relato. Pensaba ir a mi hostal a descansar un rato, pero me da pereza… las calles del bia hoi están ahora «tranquilas» en comparación con la locura que será luego. Opto por sentarme donde anoche, y donde hace 2 años… está toda la terraza vacía… toda mía!

En breve van a ser las 19:00… ya es de noche hace más de media hora. He escrito la entrada de hoy hasta ese momento, así que llamo a mis padres, que me dicen que andan por la puerta de las antiguas murallas. Les pido la ubicación en tiempo real por WhatsApp y al poco estoy ya con ellos. El tráfico tiene un pico de desquicie en este momento. Nos acercamos al mercado nocturno que empieza en Don Xuan. Pasamos un largo rato recorriéndolo todo entero, hasta el lago. Mis padres compran una riñonera y un monederito para gestionar los dineros que les tienen un poco locos. Al llegar junto al lago nos encontramos que ya han peatonalizado todas las calles de alrededor y el ambiente es muy agradable… en una ciudad así, quitarte el tráfico de encima es un auténtico alivio.

Compramos unos pinchitos de salchichas, cerdo y pollo, y luego frutas variadas al peso, que comemos mientras paseamos por allí. Un grupo de rock vietnamita toca por un lado… y más allá, un grupo de octogenarios, saxo, guitarra, teclados, violin… pero todos de más de 80… muy curioso. Son las 21:30 pasadas, nos hemos metido una pechada a caminar tremenda, decidimos retirarnos. Acompaño a mis padres y luego sigo hasta mi hogar… quiero ponerme a montar las entradas en el blog, pero me lio una barbaridad… esperaba terminar rápido, pero claro, tengo 3 acumuladas y los primeros días siempre cuesta un poco pillar la dinámica del publicar… que no hablo ya de escribir, puesto que los relatos ya están escritos… así que haber si me voy soltando…

Ahora mismo faltan 15 minutos para las 00:00 y ya están casi listos los 3 primeros días… aunque me hubiese gustado acostarme antes porque hoy sí que estoy cansado. Así que aquí lo dejo…

Buenas noches!!!

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